Propuestas por una television revolucionaria

El proyecto Teletambores remonta a los años 80, a la época en que el fantasma de la revolución recorría Centroamérica. La población nicaragüense llevaba a cabo su propia revolución. Un ejemplo muy peligroso pues se trataba además de una revolución democrática.

El proyec­to Tele­tam­bores remon­ta a los años 80, a la épo­ca en que el fan­tas­ma de la revo­lu­ción recorría Cen­troa­mé­ri­ca. La pobla­ción nica­ragüense lle­va­ba a cabo su pro­pia revo­lu­ción. Un ejem­plo muy peli­gro­so pues se tra­ta­ba además de una revo­lu­ción demo­crá­ti­ca. Con sus para­do­jas. Por un lado una refor­ma agra­ria gene­ro­sa, una polí­ti­ca de salud y de alfa­be­ti­za­ción masi­va, y por otra parte una tele­vi­sión que seguía difun­dien­do imá­genes anti­guas… Tele­no­ve­las y noti­cie­ros no par­ti­ci­pa­ti­vos.

Como si la tele­vi­sión aun no pudiese ser trans­fe­ri­da al pue­blo.
De algu­na mane­ra el colo­nia­lis­mo sobre­vivía, con su divi­sión entre lo alto y lo bajo
Sin embar­go los gigantes de Nica­ra­gua esta­ban vivi­tos y colean­do

Al regre­so a Euro­pa una pre­gun­ta nue­va surgía
¿Cual era la rela­ción entre estos dos gigantes ?
Gigantes de Nica­ra­gua
Gigantes de Picardía
¿Y que cosa tenían que decirse ?
Cultu­ra popu­lar
Huma­ni­dad soli­da­ria, hori­zon­tal, alegre, rege­ne­ra­do­ra, en contra de un ser egoís­ta, fijo, indi­vi­dua­lis­ta
Fue contra tal cultu­ra que la bur­guesía hizo de la ciu­dad, desde la Edad Media, su pro­pie­dad pri­va­da
Pro­hi­bien­do los car­na­vales
Expul­san­do a los sec­tores popu­lares
Es por esto que la tele­vi­so­ra comu­ni­ta­ria esta siempre por rein­ven­tarse
Pues en tal espe­jo los ciu­da­da­nos se ven a si mis­mos
Nume­ro­sos, pode­ro­sos y crea­dores de movi­mien­to
En el fon­do la tele­vi­so­ra popu­lar siempre había exis­ti­do
Y estos gigantes la pre­fi­gu­ra­ban
De allí una pri­me­ra idea que tal vez hizo fal­ta a la revo­lu­ción nica­ragüense
Una tele­vi­so­ra como fies­ta de todos
Fies­ta del cuer­po libe­ra­do
Fies­ta de la razón libe­ra­da
Fies­ta del poder de trans­for­mar
Fies­ta del pue­blo
Pero mien­tras soñá­ba­mos
Los indus­triales toma­ban deci­siones
Se desa­to la guer­ra por el petró­leo
El pentá­go­no había apren­di­do la lec­ción de Viet­nam
No fal­ta­ba mos­trar a ningún cos­to las vic­ti­mas de los bom­bar­deos
Pre­pa­ra­dos sicoló­gi­ca­mente
Los euro­peos de toda clase aplau­die­ron la guer­ra
Esto fue el prin­ci­pio de la resis­ten­cia de videas­tas como los de Paper Tiger en los Esta­dos Uni­dos
Quienes fabri­ca­ron su pro­pios canales para bur­larse de los noti­cie­ros de CNN
En el fon­do solo tenía­mos la tele­vi­sión que merecía­mos
Y su omni­po­ten­cia solo pro­venía de nues­tra fal­ta de orga­ni­za­ción
Unos años más tarde
Regre­so a la Vene­zue­la fra­ter­nal donde desde tan­to tiem­po las esta­tuas habían des­tro­na­do a los gigantes
Como si la mayoría pobre de Vene­zue­la hubie­ra olvi­da­do que no son los dioses que crean al hombre
Sino los hombres que crean a los dioses

De donde par­ti­mos…

Recuer­da aquel pro­gra­ma sobre las obre­ras intoxi­ca­das de la Oval­le­ra
En aquel canal comer­cial
Recuer­da la com­po­si­ción del set
Los res­pon­sables polí­ti­cos ocu­pan las dos ter­ce­ras partes del espa­cio
Y enci­ma de sus cabe­zas, como sen­das auras, brillan las pan­tal­las azules del mis­mo canal
De cada lado están los guar­daes­pal­das : los per­io­dis­tas ves­ti­dos de negro
En el mar­gen de la ima­gen
El gru­po de las obre­ras recor­ta­do con cuchil­lo espe­ra que le den la pala­bra
Antes de que se la cor­ten
Y si insis­ten hay que vol­ver a qui­tarles el micró­fo­no
El pue­blo per­fec­to es el pue­blo mudo
Que escu­cha y se cal­la
Darle la pala­bra seria per­der tiem­po
El tiem­po que com­pran los ven­de­dores de champú
El champú que ven­den los per­io­dis­tas
Antes, des­pués del noti­cie­ro
O porque no durante el noti­cie­ro
Esos per­io­dis­tas que se por­tan con el pue­blo
Así como espo­sas de ciru­ja­nos tra­tan a sus cachi­fas

Pero la tele­vi­sión no se can­sa de decir­nos que dice la ver­dad, toda la ver­dad.

El noti­cie­ro nos “infor­ma”:
Secues­tra­ron a tal empre­sa­rio,
Roba­ron tal ban­co.
Habla la fami­lia del empre­sa­rio.
Habla el direc­tor del ban­co.
Como si los ban­cos y los empre­sa­rios fue­ran algo impor­tante
Como si esto nos inter­esa­ra

En cuan­to a la locu­to­ra
Como bue­na pro­fe­sio­nal
Encar­na la voz de la “opi­nión publi­ca”
Esa cosa abs­trac­ta que nadie vio jamás
Y que siempre ter­mi­na apoyan­do las medi­das repre­si­vas

¡Cla­ro no vayan a cri­ti­car a los per­io­dis­tas !
Ellos son la voz de la “opi­nión publi­ca”

Pro­fe­sio­nales de opo­ner a los sec­tores popu­lares entre si 
Para pre­pa­rar la repre­sión
Y ocul­tar los ver­da­de­ros pro­ble­mas
Pro­fe­sio­nales de la ima­gen del pue­blo
Este pue­blo
Que siempre fil­man desde lejos
Exten­dien­do la mano para pedir limos­na
Pue­blo sal­vaje o mise­rable que lla­ma la cari­dad o la repre­sión

Y para que el pue­blo no se pue­da ver a si mis­mo como fuer­za de cam­bio
Aun pro­cede divi­dir­lo
Rom­per su soli­da­ri­dad natu­ral
Vol­vién­do­lo el eter­no men­di­go
Que espe­ra las respues­tas de las bocas que se abren en pri­mer pla­no
Para pro­me­ter gene­ro­sas ayu­das

Si, recuer­da la tele­vi­sión, es cier­to : existe la pobre­za.
No la escon­de­mos,
Al contra­rio te damos una suerte extra­or­di­na­ria que te espe­ra maña­na, y pasa­do maña­na
Pero como tam­bién hay que pro­te­ger el orden publi­co
Cabe siempre pre­pa­rar la repre­sión
Es allí cuan­do los buho­ne­ros se vuel­ven micro­bios, ame­na­zas

Esto es un guión bien puli­do desde el Chile de Allende

Pri­mer tiem­po : la pren­sa fabri­ca un ambiente de caos
Mani­pu­la las imá­genes emo­cio­nal­mente
Y apun­ta a los micro­bios

Segun­do tiem­po : la supues­ta opi­nión públi­ca escribe al per­ió­di­co o lla­ma en vivo para exi­gir orden

Ter­cer tiem­po : el poder oye el supues­to recla­mo
Y reprime

¿ Cómo ocul­tar las cau­sas de la explo­ta­ción ? 
Sen­cil­lo
Redu­cién­do­la a sus efec­tos
Redu­cién­do­la a cau­sas natu­rales
La llu­via, el lodo, el rió enfa­da­do
Bar­ren con la casa de los que viven en la orilla de las cloa­cas
Y bar­ren las cau­sas de porque viven allí
Es lo que se lla­ma “la ima­gen huma­ni­ta­ria”

Dotan­do las mer­cancías de vida ya no hace fal­ta ver a los que las pro­du­cen
Has­ta se puede negar la exis­ten­cia de los tra­ba­ja­dores
Como si la mer­cancía salie­ra direc­ta­mente de la cabe­za del empre­sa­rio
Cam­po : mer­cancía
Contra­cam­po : el empre­sa­rio
mer­cancía-empre­sa­rio
De cada vez más cer­ca

La tele­vi­sión ocul­ta tan per­fec­ta­mente las contra­dic­ciones del sis­te­ma
Que logra hacer­nos creer que nues­tro deber común
Es per­fec­cio­nar­lo
Has­ta que nos vol­va­mos gente per­fec­ta 
Inofen­si­va
Comien­do pura infor­ma­ción
Exis­tien­do por puro refle­jo
Refle­jo de mi yo
De mi cuer­po
De mi juven­tud

¿Y la ima­gen del mun­do ?
Un peda­zo de avión en el mar
Un volcán que habla japo­nés
Un Bill Clin­ton en Áfri­ca
Un Bill Clin­ton en Colom­bia
Un Bill Clin­ton en Hol­ly­wood
Pues jus­to des­pués del noti­cie­ro Bill Clin­ton sigue tra­ba­jan­do

Y en el patio donde nos siguen edu­can­do
Cuales son las pre­gun­tas del pro­fe­sor

“ ¿ Cuan­tos pasa­je­ros podian entrar en el pri­mer tranvía fabri­ca­do en los Esta­dos Uni­dos ?”

Todas las pre­gun­tas te demues­tran que no eres aun digno de ser un per­fec­to ciu­da­da­no nor­tea­me­ri­ca­no
Que todavía ten­drás que vivir la his­to­ria de los demás
Dar la espal­da a la tuya
Verte a traves de aquel­los ojos que te des­pre­cian
Aho­garte en el sueño del pri­me­ro del salón

¿ A que se pare­cerá nues­tro ros­tro
Y cuan­do lo vere­mos ?

Pro­pues­tas para una tele­vi­sión revo­lu­cio­na­ria

Contra el endio­sa­mien­to de las mer­cancías
Ver quienes las pro­du­cen
Contra la invi­si­bi­li­dad de los tra­ba­ja­dores
Entrar a los sitios de tra­ba­jo
En todas partes donde la cáma­ra sigue pro­hi­bi­da

Contra el recor­tar la rea­li­dad en temas de docu­men­tal o casillas de pro­gra­ma
Ocu­parse pri­me­ro de la uni­dad de la rea­li­dad y
De lo que nos dice en cada momen­to
Ejem­plo
Bajo la foto de recuer­do de la pequeña cam­peo­na de karate
Ver a la obre­ra que cosió su kimo­no
Y al obre­ro que escu­pió su tro­feo

Explo­rar las demás dimen­siones de un conflic­to, de una lucha
Contra la divi­sión de los sec­tores popu­lares
Refor­zar sus lazos de soli­da­ri­dad
Subrayar sus inter­eses comunes

Contra la infor­ma­ción mer­cancía
Pun­tual, sin maña­na
Prac­ti­car el dere­cho de segui­mien­to

Contra el ambiente repre­si­vo
Reha­cer el lazo entre noso­tros
Ven­cer nues­tro mie­do a salir de casa

En vez de cor­tar la pala­bra
Escu­char las sali­das que apor­ta la gente
Y com­pa­rar­las
Escu­char la memo­ria de la lucha popu­lar
En vez de aho­gar a la gente en el silen­cio
Rom­per ese silen­cio

Dar a oír las pala­bras pro­hi­bi­das en la tele­vi­sión
Las pala­bras gro­se­ras
Las pala­bras repri­mi­das

Contra el silen­cio bur­gués de los estu­dios
Y la lim­pie­za de los dis­cur­sos
El tra­ba­jo es devol­ver el soni­do a las imá­genes
El soni­do vivi­do por la mayoría
El soni­do que reúne

En vez de expor­tar misses o petró­leo
Expor­tar ideas
Sen­ti­mien­tos
En vez de mos­trar la mise­ria de la gente
Mos­trar cómo la gente lucha contra ella

Arran­car la cultu­ra popu­lar
Al museo del folk­lore
Escu­char sus men­sajes de cam­bio
Acti­var sus fuer­zas de libe­ra­ción

Contra un orden vuel­to natu­ral
Bus­car las pre­gun­tas que cues­tio­nan su tra­moya

Ver como pasa el tiem­po de la vida
Lejos de la car­re­ra contra el tiem­po
Vol­ver a encon­trar el tiem­po como mate­ria pri­ma de las imá­genes

Contra la norte ame­ri­ca­ni­za­ción 
Des­co­lo­ni­zar las imá­genes por ejem­plo apren­der a suge­rir
La ter­nu­ra sin tener que mos­trar­la

Contra la vio­len­cia hecha a la mujer
Vol­ver a la mujer visible

Un méto­do : fil­mar paso a paso
En la calle
Allí donde esta la vida
Allí donde pue­da dudarse la par­ti­ci­pa­ción
De calle a calle
De bar­rio en bar­rio
Las rela­ciones entre las cosas y los seres
Las encuen­tra la gente

La mate­ria pri­ma
Es la dis­cu­sión con la gente
El ins­tin­to de soli­da­ri­dad

Negarse a cen­trar la mira­da
Porque una mira­da siempre te envía a otra
Y porque nada esta fija­do de ante­ma­no

Crear jun­tos una tele­vi­sión comu­ni­ta­ria
Es un movi­mien­to de orga­ni­za­ción

Len­ta­mente acer­car­nos 
Rom­per la dis­tan­cia
Rom­per con el temor a unir­nos

Ya no es el docu­men­tal como mer­cancía temá­ti­ca
Sino el pun­to de vis­ta naci­do de la dis­cu­sión
Y del pun­to de vis­ta de todos 

Así como el docu­men­tal jugo un papel inno­va­dor en el cine
La tele­vi­sión libre puede vol­ver a des­per­tar el len­guaje de la ima­gen

En el fon­do la tele­vi­sión revo­lu­cio­na­ria no debería ser una alter­na­ti­va a la tele­vi­sión domi­nante
Sino la afir­ma­ción de las resis­ten­cias que vie­nen de todas partes
Para reu­nir­las y refor­zar­las

Tal seria la tarea por exce­len­cia de la tele­vi­so­ra revo­lu­cio­na­ria
Apoyarse en los ele­men­tos más pro­gre­sis­tas de la cultu­ra popu­lar
Para darle una reso­nan­cia mayor
Y arrai­gar len­ta­mente nue­vas for­mas de vida
Como un sueño des­pier­to
Un sueño en movi­mien­to
Capaz de devol­ver­nos nues­tro ser
Lleván­do­lo a un ter­ri­to­rio libre
lla­ma­do cumbe.

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